Dejando de soñar

 

Por Xabier Jiménez Soto

Cuando uno piensa en emigración piensa directamente en las condiciones de vida que ha tenido que tener una persona para decidir abandonar su propio país, cuando uno piensa en emigración en Asia la verdad es que lo más fácil es en pensar como la ciudadanía de China ha ido abandonando su país para emprender negocios y una nueva vida en otro estado.

Pero si afinamos más la busca de emigrantes en Asia tenemos que desplazarnos hacia la península coreana y más precisamente hacia Corea del Norte.

Como podemos leer en Los acuarios de Pyonyang o Querido líder la vida de las personas en Corea del Norte no es para nada fácil, un país en el que por sistema las clases obreras pasan hambre, un estado en el que la comida estar racionada y en el que las viviendas son propiedad del estado, así que como buen país comunista no existe la propiedad privada.

Un país en el que por no elegir no se puede ni elegir cuál es tu círculo más cercano de amistades o al final no puedes elegir cual será tu pareja.

Pero para entender la emigración a Corea del Norte debemos remontarnos mucho tiempo antes a que llegaran los Kim al poder y con ellos la pobreza y las hambrunas, la emigración en la parte norte de la península de Corea comenzó a principios de 1880 hacia la parte noroeste de China.

El boom de la emigración de coreanos cogió su máximo esplendor a finales de la década de los 90 cuando los ciudadanos de Corea del Norte intentaban escapar de la escasez de alimentos, de las grandes dificultades económicas que se sufren en el país Juche y de la represión del estado.

La mayoría de los coreanos del norte que sales del país lo hacen sin documentación y en muchos casos sin la autorización para viajar por parte del estado por lo que en la mayoría de casos han sido etiquetados como refugiados y han solicitado asilo en los estados a los que van.

El problema de los ciudadanos que salen de Corea del Norte y cruzan la frontera hacia China, es que son calificados como migrantes ilegales por lo que si los ciudadanos tienen que salir hacia Corea del Sur o Japón todo se complica.

Lo verdaderamente sorprendente de la emigración de los norcoreanos hacia otros países es la disminución de estas huidas y la disminución de las comunidades de estos en los países de destino.

Pese a ser considerados migrantes ilegales en China en el año 1998 (la década de los 90 fue horrible para los disidentes del régimen Juche), se contaban más de 75.000 ciudadanos en el gigante asiático, por el contrario los informes de 2009 solo contabilizan alrededor de 10.000 ciudadanos norcoreanos.

El caso de Corea del Sur es similar al caso de China, desde que en 2002 empezaran los grandes desplazamientos hacia el sur de la península norcoreana se asentaron cerca de 24.000 ciudadanos en el país rival y vecino, pero la muerte de Kim Jung-il y el periodo de transición hasta que su hijo se hiciese con el poder del país provoco que en 2011 se reforzaran las fronteras y el flujo de emigrantes hacia tierras sureñas cayó en picado, contabilizando las entradas en 2700 en 2011 y bajando mucho más en 2012 cayendo hasta cerca de las 1000 entradas.

Esta disminución de los flujos migratorios dentro de Corea del Norte podemos entenderlo desde varios puntos de vista; El primero de ellos sería el caso de China y es que la disminución de la llegada de ciudadanos norcoreanos  puede deberse a un aumento de la seguridad y persecución de los inmigrantes ilegales que llegaban de Corea del Norte por la frontera.

El segundo punto de vista es el de que la migración hacia Corea del Sur ha disminuido por la  mejora de las condiciones de vida en Corea del Norte por lo que los ciudadanos ya no desearían salir de su país de origen ya que allí pueden tener cubiertas todas las necesidades básicas y que ya no son perseguidos por parte del estado.

Pero eso no es así y la disminución del número de refugiados, migrantes y solicitantes de asilo norcoreanos en China y Corea del sur no puede interpretarse como una señal de mejora de las condiciones en la RPDC sino que, en el mejor de los casos, puede considerarse una prueba de lo opcional de la migración forzada y, en el peor, como un esfuerzo cínico por parte del estados de suprimir el derecho a abandonar el propio país y solicitar y disfrutar de asilo en otro.

Para muchos norcoreanos el poder salir de su país en el que son reprimidos y perseguidos por parte del estado y en el que muchos casos sufren penalidades económicas y alimentarias es toda una quimera, incluso llegando a convertirse esa salida  en un sueño.

Y que Corea del Norte decida reforzar sus fronteras y que con ayuda de China hagan que disminuya el flujo de migraciones provoca que muchos ciudadanos estén perdiendo lo único que les hace vivir, sus sueños.

 

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