Domo arigato gozaimachita, muchas gracias, presidente

Maria Signes

En Fukushima se ha inaugurado la exposición Flores de Invierno dedicada a la tragedia nuclear. Su autor José María Sicilia ha realizado múltiples investigaciones para finalmente recoger piezas únicas como banderas, planchas de aluminio o piezas de oro.

Pues bien, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha estado visitando Fukushima estos días y ha sido el encargado de inaugurar la muestra. Es el primer dirigente occidental que decide pasarse por el país nipón para visitar el lugar donde ocurrió la tragedia, un gesto que le ha agradecido el emperador Akihito. Todos los esfuerzos son pocos para acercarse a los japoneses y pedirles que, por favor, inviertan en España.

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Tanto que se atreve a afirmar que los motivos para pensar que la situación de Fukushima no está controlada son infundados. Una visión que dista de la que tiene el propio autor de la exposición, José María Sicilia; “el asunto no está ni mucho menos resuelto”. El artista, recordemos, lleva meses trabajando en Fukushima incluso con niños que vivieron muy de cerca la tragedia.

Sin embargo, Rajoy quiere disipar los temores que existen fuera de Japón cuando se habla del desastre nuclear. “El pueblo japonés sabrá triunfar contra la adversidad. Y no estarán solos, podrán contar con sus amigos españoles”. Eso sí, mientras los inversores vean con buenos ojos a nuestro país, si hay que apoyar la energía nuclear para defenderla a capa y espada, que así sea.

Parece que los negocios con Asia van dando sus frutos, existen ya contratos concretos o algunos que están apunto de formarse, especialmente en el sector del automóvil. La insistencia del presidente para agradar a sus colegas nipones llega a límites insospechados.

Bien conocido es, y lo escuchamos siempre en los informativos, que cuando el presidente español viaja a un país extranjero habla siempre en su lengua natal,  y no hablamos del gallego, sino el castellano. Sin embargo, siguiendo con el protocolo que ahora le rinde a los asiáticos, se lanzó a la piscina para soltar un “muchísimas gracias”, en japonés, (domo arigato gozaimachita). La consecuencia fueron los aplausos de todos los asistentes.

Analizar las actuaciones de los políticos cuando quieren conseguir financiación es cuanto menos entretenido, aunque esto es solo el principio.  Me imagino a todos los dirigentes apuntándose a clases de japonés para conseguir el aplauso general, una acción que de momento solo Rajoy ha conseguido.

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